Mil millas de historias que quiero contarte.
De las cosas invisibles, de las amistades peligrosas, de los demonios en la escuela y el trabajo, de ir a contracorriente, de mi alma desde que llora hasta que empieza a brillar. De lo duro que es vivir, de lo bello, siempre, entre lo terrible, la violencia, los castigos, los secretos, las baladas de los mártires que viven entre nosotros, y ese, o esa imbécil que te putea. Porque más allá de fronteras y barreras, está la belleza siempre. Para que te recojas en ella, y veas mariposas volar, golondrinas volver, flores en los jardines y música en los oídos. Ni derribos, ni desgracias, ni brujas y brujerías. Belleza. Por el rio, por el camino, por la ciudad. Por dónde vuelen tus sueños. Esa luz íntima en comunión con las estrellas que miras, como las perlas. Hasta que la luna te diga, vuelve a casa. Y casa soy yo, que te espero. Entre las nubes, para decirte algo al oído: que te quiero…
©ManuelAcostaMás
P.D.
¡Ay! Si dedicáramos el tiempo a besarnos seríamos más felices…
Seguro, porque besarse es una fantasía difícil de olvidar…