Cuadrando el turno
Los trabajos, lugares inhóspitos, donde muchos van de caza, «a putear sin armas de fuego» al compañero. Y así lo vivimos muchos, como presas que bajo el mismo trabajo no encontramos suavidad en nadie de los que nos rodean. Porque brujas y demonios, no son un cuento. Son ciertos compañeros que se dedican a hacerte llorar. Por otro lado, están los cercanos, los que consuelan los malos ratos. Y más vale que en esa aventura de trabajar, además de dragones, haya payasos, porque si no, respirar sería imposible…
©Manuel Acosta Más
2 respuestas
¡Cuánta razón!
Muy bien dicho