Verano
De junio a septiembre, en esas orillas nos movemos.
Celebrando fiestas, disfrutando de días de monte y playa. Que en verano es obligado coger vacaciones. Y los niños hacen pleno, ya que son quienes más las disfrutan, por largas y por las actividades, una detrás de otra. Hasta tienen tardes de cine, deporte, campamentos o se estrenan yendo al río a bañarse. Y fueron en bici, que para eso son las bicis: para el verano.
Y vamos con eso que nos viene bien a todos, como es oxigenar el aura, muy maltrecha por los aconteceres diarios durante el año.
Porque, cuando tienes hijos, es un continuo: «llévame», «súbeme», «bájame, que llego tarde», «y ya me recogerás a las ocho», y sale a las nueve y media, que se alargaron. Y tú, de taxista sin taxímetro.
Y, si no los tienes: «Tío, hoy nos quedamos a comer en tu casa», que todos tenemos sobrinos. Y ponte con las cazuelas para hacer borraja y solomillo, más unas natillas caseras de postre para tus cinco sobrinos. Pues otra mañana sin jugar a pala, ¿verdad, tío? Para que luego te digan: «Las de mamá son mejores».
Pues esas cosas tiznan el aura. Porque todos llevamos vidas ajetreadas y, encima, tengo padres y hay que cuidarlos. Ya que nos toca. Donde vivir no es fácil, más bien todo lo contrario.
Pues dicen que el yoga va muy bien para respirar.
Y voy con cosas que también ayudan. Estaba escrito en el templo de Apolo, en la ciudad de Delfos: «Conócete a ti mismo». Y Sócrates, el gran filósofo, adoptó el aforismo. Porque, aunque no era Confucio, en la China antigua, unas décadas antes que los griegos, ese mirar hacia dentro que pregonaba nos habla de cosas muy parecidas: de no descuidar el alma.
Ya que tanto Confucio como Sócrates utilizaron la introspección y el examen personal como el motor principal de la virtud y la sabiduría. Donde el autoconocimiento no era un ejercicio mental aislado, sino una herramienta práctica para mejorar la conducta humana y la vida en sociedad.
Y pensaréis que desbarro, pero no. Ayer vi a Eduard Punset y luego a Nazareth Castellanos dando valor a cosas que ya decían los antiguos. Y recordé que cuidar nos viene dado y que es un placer cuando lo conviertes en virtud.
Pues eso: verano, buen momento para soltar velas y navegar por dentro, que fuera hace calor.
Digo.
Manuel Acosta Mas
