Noches en blanco
Tengo muchas noches casi visionarias, en las que la cabeza me levanta y… ¡a escribir!
Uno siempre fue un soñador, pero lo de ahora es algo más, amable lector. Es dormir poco y levantarme a horas intempestivas para dar forma a lo que estaba soñando y plasmarlo en un papel. Y me levanto con el estado de ánimo perfecto, como si hubiera dormido toda la noche. Pero no, nada de eso: tres o cuatro horas solamente.
También whatsappeo a esas horas durmientes, sin tener en cuenta que la gente está durmiendo. Perdonadme, porque no me doy cuenta.
Y, tras la madrugada, cuando a las cinco canta el gallo, saludo. Como algo normal, ya que madrugar siempre me pareció bien.
Bueno, vecinos, martes, dios de la guerra. Pues entregaos a él y luchad por un mundo en paz, que comienza siendo amables. Fácil, que somos gentes de bien.
Manuel Acosta Más
