Libertad política y nosotros
Este artículo va de nosotros, pueblo español, que no pudo nunca alimentarse a la vez que sus congéneres, porque nunca fuimos de ceder y, si no pensaban como nosotros, eran enemigos.
Y así nos va, una locura, ya que una buena educación no tenemos, y nos perdemos peleando por recuperar idiomas de otro tiempo. Unos dirán, con buen juicio, y no los sacarás de ahí; y otros diremos que penoso es aprender inglés para aprender tanto idioma minoritario como existe en el país. Pero puedo soportar la audacia y quien quiera aprender, que aprenda. Ahora, al igual que no aprendí jamás, pese a estudiarlo, latín, no me obligues a otro, que me basta con uno, el español. Porque mi genio no da ni para francés, que entiendo a medias, ni para inglés, que cuatro palabras digo y no me las entienden, así que ¿idiomas? No, gracias. Eso para los que tienen facilidad; para mí, no. Y no me lo exijas. Y, por supuesto, que no sea un arma para enfrentar a la sociedad.
Pero en esta piel de toro hay mucho fascista, a derecha e izquierda, que quiere decirte: «¿Estás conmigo o contra mí?». Y yo no estoy con nadie, más que con el ser humano que tiende la mano. ¿Lo entendéis?
Pues eso, libertad de pensamiento. Digo. Sabiendo que, si lo dices, ya no hay libertad, ya que te encasillan, y unos te elevarán a los altares y otros querrán apedrearte. Y ese drama existe desde que los fanáticos de la doctrina reinante expulsaron a judíos y árabes. Porque siempre expulsamos a quienes piensan distinto y, si no, los matamos.
Y pide libertad política, pide, y di cómo piensas, que ese tufo te llevará a una hoguera u otra, ya que entenderse es un arte, y aquí no se practica. Siendo siempre un extranjero en tu tierra, ya que dices: «bien común», y te tachan de comunista. Y dices «productividad bajo toda circunstancia», y te tachan de capitalista. Y no, soy una persona preocupada por las personas, cada una detrás de su historia, y todas con las mismas necesidades de vivienda y de comer.
Pues eso, respetemos distintas formas de ver y de entender, y emprendamos un camino común en el que quepamos todos, incluso esos que son verdes, porque vinieron de Marte y quieren integrarse. ¿No lo veis? No, aún no lo veis. Demasiado polarizados como estamos.
Manuel Acosta Más

